La Barrosa
Vacuno de carne y cerdo ibérico en montanera en un sistema extensivo con base en pastoreo rotacional
La Barrosa es una explotación ganadera extensiva con una superficie total de 310 hectáreas, dedicada a la cría y cebo de ganado vacuno de carne y al cebo de cerdo ibérico en montanera. La finca se organiza en 20 cercados fijos que, en determinados momentos, se subdividen mediante cercados eléctricos para optimizar el aprovechamiento del pasto. Todos los cercados cuentan con, al menos, un punto de agua, ya sea en forma de charca o bebedero, lo que garantiza el abrevadero durante los distintos periodos de uso.
La cabaña bovina está formada por unas 180 vacas nodrizas de las razas retinta, limousin y sus cruces, cubiertas con toros de ambas razas. La producción se destina tanto a la venta de terneros al destete como al cebo en la propia explotación, en función de la coyuntura del mercado. Parte de los terneros se seleccionan para autorreposición. El rebaño se estructura en tres lotes diferenciados: novillas, núcleo de retinto puro y lote de limousin. Del total de animales, 70 son retintos puros inscritos en el libro genealógico, 20 son limousin puro y el resto corresponde a cruces F1 y F2 retinto-limousin, con predominio de la genética limousin.
La explotación mantiene desde hace décadas una estrategia de autorreposición de hembras para reducir la entrada de ganado externo, recurriendo a la compra de toros únicamente cuando es necesario renovar la sangre. La selección de animales se basa en criterios de rusticidad, adaptación a la finca y aptitudes maternales, evaluadas a través de indicadores productivos y reproductivos. Tras cada campaña de cubrición, se identifican las reproductoras que no han criado y se eliminan, evitando así mantener animales improductivos durante más de una campaña.
El ganado bovino permanece en el exterior durante todo el año. Los animales destinados a cebo disponen de superficies cubiertas con acceso libre para resguardarse de las inclemencias meteorológicas, manteniendo siempre la posibilidad de acceso al campo. El ganado porcino está presente únicamente durante el periodo de montanera, aproximadamente tres meses, tiempo en el que los animales viven al aire libre y se alimentan exclusivamente de los recursos disponibles en la finca, fundamentalmente hierba y bellota.
Desde el año 2005, los pastos han sido objeto de un proceso continuado de mejora. Actualmente, más de 150 hectáreas cuentan con especies pratenses implantadas, gestionadas mediante un pastoreo rotacional estricto que permite optimizar la producción y calidad del pasto. Este manejo ha contribuido a una mayor autosuficiencia forrajera y, en algunos años, a limitar la suplementación al periodo coincidente con la montanera, lo que resulta especialmente relevante en el contexto edafoclimático de la finca.
La suplementación del ganado vacuno comienza en otoño, con el aporte de concentrados en forma de tacos distribuidos en campo, aprovechando que aún existe volumen de pasto disponible. Durante la montanera, el ganado vacuno se concentra en cercados más pequeños para no interferir con el cebo del porcino, iniciándose una suplementación completa con forrajes (heno o paja) y concentrado, adquiridos en cooperativas locales de Alburquerque. Este periodo suele prolongarse unos tres meses, tras los cuales, coincidiendo con el final de la montanera, el ganado vuelve a aprovechar las hierbas de invierno de la finca.
En función del mercado, los terneros se venden al destete o se ceban en la explotación. Las hembras, por lo general, no se ceban, destinándose mayoritariamente a la venta al destete o a la autorreposición. Los machos retintos puros, en torno a 12-18 animales por camada, se ceban íntegramente y se comercializan a través de la SAT Carne de Retinto. El resto de machos limousin puros y cruzados, hasta un máximo de 30-40 ejemplares, suelen cebarse también en la propia finca y se venden con edades aproximadas de 12 a 13 meses.
La explotación dispone de un programa sanitario propio, supervisado por el veterinario de la explotación. Este incluye un tratamiento antiparasitario anual en otoño, coincidiendo con la Campaña Oficial de Saneamiento Ganadero, así como un programa de vacunación frente a IBR y BVD, basado en vacunas marcadas que permiten diferenciar inmunidad vacunal de infección natural.
La Barrosa no está certificada en producción ecológica. La titularidad corresponde a una persona autónoma, con un familiar contratado como responsable directo de la explotación y apoyo habitual de otros miembros de la familia. La gestión administrativa está a cargo de un veterinario contratado a tiempo completo. La explotación genera empleo en el entorno, aunque con dificultades para cubrir puestos por la escasa disponibilidad de mano de obra agraria en la zona.
Los productos de la explotación se comercializan bajo la Norma de Calidad del Cerdo Ibérico y, en el caso del vacuno, a través del distintivo “Carne de Retinto”. La ganadería forma parte de la Cooperativa San Joaquín, la Cooperativa Sierra de San Pedro, la SAT Carne de Retinto y la Asociación Nacional de Criadores de la Raza Retinta.