Ganadería Pablos
Paisaje, regeneración y relevo generacional en la dehesa extremeña
En pleno corazón de la dehesa extremeña, entre pastos abiertos, olivares centenarios y las aguas del río Magasca, Beatriz Pablos dirige una ganadería familiar que ha decidido ir más allá del modelo tradicional para construir un sistema regenerativo y sostenible. Junto a su hermano, con quien comparte la titularidad de la finca, Beatriz ha convertido las más de 380 hectáreas de la Ganadería Pablos en un ejemplo de ganadería donde se integra tradición, regeneración y sensibilidad con el territorio.
Antes de tomar la riendas de la ganadería familiar, Beatriz se dedicó a la cocina, trabajando en algunos de los mejores restaurantes del país.
La explotación está organizada en varias zonas bien diferenciadas: 25 hectáreas de siega para producir forraje, 15 hectáreas de olivar tradicional, y 346 hectáreas dedicadas al pastoreo extensivo, divididas entre 240 hectáreas de pastos abiertos y 106 hectáreas de pastos naturales. En este paisaje diverso, los animales se mueven diariamente, guiados por un plan de pastoreo rotacional iniciado en 2021, con cambios de parcela diarios y largos periodos de descanso para permitir la recuperación del suelo y la vegetación. También se realiza trasterminancia a pie, un sistema tradicional que se mantiene vivo como parte esencial del manejo ecológico de los recursos.
En este entorno pastan 170 vacas nodrizas y alrededor de 100 terneros de recría. Beatriz trabaja con razas como la limousine, la retinta y la angus, buscando con cruces seleccionados animales adaptados, rústicos, de menor tamaño y con un comportamiento pastoril marcado.
Aquí, el ganado nunca se estabula. Vive todo el año en el campo y se alimenta principalmente de pasto natural y forraje propio. La suplementación es mínima y ocasional, limitada a momentos puntuales, con algo de pienso ecológico en situaciones excepcionales. No se realiza cebo: los terneros se venden al destete o para vida a través de la cooperativa Bovies, aunque Beatriz ya trabaja en la creación de un canal de venta directa que acerque aún más el producto al consumidor consciente.
La finca está equipada con diversas infraestructuras: cinco charcas, pozos de sondeo, mangas de manejo y zonas de almacenaje distribuidas estratégicamente entre las parcelas. Se cuenta también con un plan de ordenación forestal, con actuaciones de protección y reforestación que integran la gestión ganadera con la conservación del entorno.
Actualmente, la Ganadería Pablos está en su segundo año de conversión a ecológico, y forma parte de la asociación Ale-Jab. Uno de los objetivos próximos es la obtención del sello internacional Land to Market, avalado por el Savory Institute, que certifica los beneficios del manejo regenerativo en los ecosistemas.
La actividad diaria de la finca la lleva Beatriz junto con un vaquero a tiempo completo, y en época de campaña colaboran otras personas, especialmente en la parte agrícola y olivarera. El modelo que Beatriz impulsa demuestra que es posible hacer ganadería desde el respeto, la regeneración del suelo y el bienestar animal, sin perder de vista la viabilidad económica ni la dignidad del oficio.
Ganadería Pablos no solo produce carne: cultiva paisaje, cuida el suelo, preserva la biodiversidad y ofrece una vía digna de vida en el campo. Es un ejemplo de cómo el relevo generacional, cuando se hace con inteligencia y pasión, puede transformar el medio rural en una tierra de futuro.