Luis Antonio Martínez – Villanueva de Alcorón (Guadalajara)
Ganadería extensiva de ovino en el corazón del Parque Natural del Alto Tajo
En un rincón remoto de Guadalajara, en plena serranía del Alto Tajo, Luis Antonio Martínez mantiene viva una forma de vida que hoy es casi resistencia: la ganadería extensiva de ovino. Con 420 ovejas de raza cruzada cuidadosamente seleccionadas por su rusticidad y adaptación al clima extremo de la zona, esta explotación representa una defensa diaria del medio rural, la cultura pastoril y el equilibrio de los ecosistemas protegidos.
Las ovejas pastorean a diario en más de 10.000 hectáreas de montes públicos, lomas y barbechos, donde el pastoreo rotacional y dirigido permite no solo un aprovechamiento sostenible del territorio, sino también la regeneración natural de la vegetación. Esta labor esencial contribuye al control del matorral y a la prevención de incendios, mientras sostiene a especies carroñeras clave en el Parque Natural, como los buitres.
Frente a condiciones duras, como las nevadas o la competencia con grandes herbívoros salvajes —ciervos, gamos y corzos— que obligan a cercar todas las parcelas, el rebaño se convierte en símbolo de resiliencia. Incluso en pleno invierno, las ovejas salen a pastar entre los matorrales cuando las condiciones lo permiten. Las madres se refugian brevemente en la nave solo durante los días cercanos al parto, y los corderos se crían junto a ellas hasta alcanzar unos 25 kg, alimentados principalmente con leche materna, pasto y forraje propio, complementado con pienso solo en casos necesarios. La mayor parte del cebo se realiza en la propia explotación, con más del 70% de la dieta basada en forraje.
La ganadería no solo produce carne de calidad —cordero lechal o de cebo—, sino que es una pieza clave para la supervivencia del pueblo. La presencia de pastores fijos y temporales, que llegan con sus familias en época de parideras, aporta vida a Villanueva de Alcorón, un pequeño núcleo rural que lucha contra el despoblamiento. En palabras del propio ganadero: “la presencia de estas familias es vital para que pueblos como este no desaparezcan”.
Miembro de APAG, Luis Antonio representa una ganadería que aunque no esté certificada en ecológico, cumple de facto muchas de las buenas prácticas agroecológicas: gestión del territorio con carga adecuada ganadera, pastoreo rotacional, alimentación basada en recursos propios y sin sobreexplotar, y compromiso con el entorno natural.
Ganaderos como él mantienen abiertos los paisajes, sostienen redes ecológicas esenciales, y ofrecen al consumidor un alimento ligado al territorio, a la biodiversidad y a las manos que lo hacen posible.