Ovino manchego: pastoreo, producción de leche y mejora del suelo
Agroganadería LJ es una explotación de ovino de raza Manchega situada en La Solana (Ciudad Real), gestionada por los hermanos Pedro José y Ramona Lara Jaime. El rebaño está compuesto por unas 600 ovejas y 12 machos, y su actividad se centra en la producción de leche destinada a la elaboración de queso Manchego con Denominación de Origen Protegida (DOP), así como en la cría de corderos que se venden a cebaderos con un peso aproximado de 12 a 13 kilos.
La ganadería trabaja con una superficie de unas 700 hectáreas, parte en propiedad y el resto en arrendamiento. El terreno se distribuye entre pastos, rastrojeras y tierras de labor destinadas a la siembra de forrajes. Parte de estos cultivos se aprovecha directamente mediante el pastoreo y otra parte se siega y empaca para su uso posterior. La ganadería ha ido incorporando mejoras en el manejo de los animales y de los recursos pastables, con el objetivo de aumentar la producción y la calidad de la leche, estrechamente vinculadas al aprovechamiento de los pastos. La familia observa también cambios en los terrenos propios, donde aprecia una mejora de los suelos y la aparición de nuevas especies vegetales.
Las ovejas salen a pastar durante todo el año, siempre que las condiciones meteorológicas lo permiten. La alimentación se adapta a la disponibilidad de pasto y a las necesidades de cada lote, según su estado reproductivo y nivel de producción. Se complementa con forrajes propios o de proximidad, paja, hoja de olivo procedente de la cooperativa local y mezclas de cereales y leguminosas, priorizando los recursos de la explotación y del entorno cercano. Para el manejo cuentan con una nave de unos 1.500 metros cuadrados, que alberga el ganado, la sala de ordeño y las instalaciones para preparar las raciones.
La raza Manchega, autóctona de la zona, constituye la base de la explotación. Pedro José y Ramona pertenecen a AGRAMA, asociación dedicada a la mejora y selección de esta raza, que trabaja aspectos como la morfología, la conformación mamaria, la resistencia a enfermedades, la producción lechera y la calidad de la leche. Los corderos permanecen en la explotación durante aproximadamente 30 a 40 días, alimentándose de la leche materna y disponiendo de forraje y mezcla de cereales y leguminosas, hasta alcanzar el peso de venta.
El vínculo con el territorio también se refleja en la comercialización y el aprovisionamiento. La explotación trabaja principalmente con proveedores de la zona y la leche y los corderos se transforman en La Solana y en localidades próximas, en un radio de unos 20 kilómetros. Además, participa en proyectos de mejora del suelo mediante la siembra de triticale para pastoreo, en colaboración con Gregorio Salcedo, y actualmente forma parte de un estudio sobre la huella de carbono de distintas explotaciones ganaderas de Castilla-La Mancha, en el que representa un modelo de producción más extensivo. Ramona, por su parte, forma parte de Ganaderas en Red (GER).
